Foreign Policy

¿Va a cerrar el fuel Putin?

Ayer saltaba la noticia: a partir de hoy, 1 de abril, entra en vigor el decreto firmado por el presidente ruso, Vladimir Vladimirovich Putin, en virtud del cual las empresas extranjeras deberán pagar las importaciones de combustibles en rublos. Según Putin “si no se realizan dichos pagos, consideramos esto como un incumplimiento por parte de los compradores con todas las consecuencias resultantes”. Pero, ¿podría Putin cesar las exportaciones energéticas? Y, sobre todo, las que más preocupan a la Unión Europea, ¿podría interrumpir las de gas?

Físicamente, podría. La Federación Rusa tiene el control de las llaves de paso de los grandes gasoductos de transporte que alimentan la UE: Yamal, Brotherhood, Blue Stream, Turk Stream o Nord Stream. Pero económicamente no lo soportaría, por lo menos, no por mucho tiempo.

En la Unión Europea, en cambio, un cese de las exportaciones de gas ruso supondrá la crisis energética más profunda desde 1973. Países como Alemania e Italia, que tienen una gran dependencia de gas ruso (en 2020, 55% y 40% respectivamente) , sufrirían un impacto inusitado. En previsión, Robert Habeck, ministro de economía alemán, anunció el miércoles que activaba la “fase de alerta temprana” de la ley de emergencia del gas asegurando que, si hay problemas de suministro, el Gobierno cortará el gas de algunas industrias y dará un trato preferencial a los hogares.

Sin duda, en el ámbito energético, la situación es extremadamente grave. Sin embargo, estas aparentes demostraciones de fuerza de ambos lados –sanciones, pagar en rublos, etc.– esconden puertas traseras que, al fin y al cabo, muestran las dependencias mutuas entre la Federación Rusa y la Unión Europea.

Por un lado, el decreto que Putin hizo público ayer a todo volumen, obliga a los compradores extranjeros a abrir una cuenta en el banco Gazprombank ruso pero permite que paguen en euros o dólares. Gazprombank, entonces, quien, en nombre del comprador extranjero, adquirirá rublos y los transferirá a otra cuenta.

Pero, ¿por qué Gazprombank? Porque las sanciones internacionales que acordaron los EEUU, la UE, Reino Unido, Canadá, Japón, Australia y Suiza para dejar a los bancos rusos fuera del sistema financiero SWIFT, contemplaban excepciones para los bancos relacionados con las transacciones energéticas, por ejemplo, el segundo banco más grande de Rusia, el VTB, y, por supuesto, Gazprombank.

Eso sí, las sanciones se han hecho notar en muchos sectores de la economía rusa (aviación, turismo, cultura, deporte, etc.) y en un hundimiento inicial del rublo tras la invasión. Pero, con sus anuncios y con las medidas del Banco Central Ruso, Putin ha conseguido que el rublo se aprecie y que, ayer jueves 31 de marzo, se situara en el valor más alto desde el inicio de la invasión. La artillería financiera de la coalición aliada, por el momento, no está funcionando al ritmo esperado.

Qué puede pasar a partir de aquí es una gran incógnita. Según fuentes de Reuters, algunos de los pagos para los contratos de gas se deben ejecutar en la segunda quincena de abril o en mayo lo que daría cierto margen operativo de negociación o para seguir las exigencias del decreto ruso. Aunque, hasta ahora, siguen circulando euros y metros cúbicos de gas porque, una cosa es la comunicación y la gesticulación política y otra es pegarse un tiro en el pie, ya sea este ruso o europeo.

*Alfons Pérez y Nicola Scherer son miembros del Observatori del Deute en la Globalització

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