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Un cura de Valdepeñas regaña a sus feligreses en misa por sus travesuras

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Se ha viralizado en las redes un vídeo en el que un cura, Emilio Monte, de Valdepeñas, reclama de forma muy cuestionable desde el púlpito a los fieles y reclama más ayudas para las obras de la iglesia que han costado 1.100.000 euros. “Se ve que eso no importa, pero faltan 80.000 euros”, recuerda el cura durante la homilía y añade “que me quede callado no quiere decir que sea tonto. Sé quién da y quién no da”.

Y durante la Santa Misa. “La semana que viene inauguramos la obra y nadie me ha preguntado cuánto ha costado. Ya ves que no te importa ”, son las primeras frases de la curiosa diatriba de Monte. “Hay mucha gente que se suscribe a través de un banco. Aportan 10, 15, 20, 30, 40, 50. Lo que más dan son 50 euros ”, añade el cura.

Monte sigue burlándose de los feligreses que no aportan más de seis euros al mes y a los que irónicamente ha reprochado su falta de generosidad con el clero. Emilio Monte, cura de Valdepeñas, pide más apoyo durante la misa y se queja de los matrimonios en los que trabajan los dos “y no dan ni 10 euros”. Montes afirma entender que la gente que no puede dar nada porque “ha perdido el trabajo”, pero no comprende a los que están bien económicamente y no aportan.

Las obras tienen una duración de 8 años y han costado 1.100.000 euros. Entendemos que las restricciones durante la pandemia han afectado gravemente a la economía de muchas parroquias, financiadas en gran parte con lo que los fieles dejan en la maleza, aunque hay que recordar que los jerarcas católicos en España -como sus colegas en muchos otros países- no solo han no resistieron las abusivas limitaciones al culto impuestas por el poder civil, pero a menudo las han endurecido por su cuenta.

Asimismo, nos hemos ido acostumbrando a la idea de que las homilías no reflejan tanto las verdades de la fe como las cuestiones más urgentes de la moda, esos pequeños discursos voluntarios de Unicef, Greenpeace o Open Arms salpicados de pocas referencias evangélicas, si es que. cualquier cosa.

Pero si Don Emilio quiere plantear el tema económico de su ‘negocio’ en términos tan crudos, tal vez los fieles puedan exigir que él, a su vez, reciba pronta y devotamente los sacramentos y, en definitiva, tenga lo que un cristiano normal siempre ha esperado. para. del clero, que no es exactamente una rendición de cuentas.

Lo de Monte es solo una anécdota desagradable, pero también puede verse como una metáfora de la situación actual, la de un clero más preocupado por cuestiones mundanas que divinas que parecen haber olvidado su verdadera razón de ser.

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