Foreign Policy

Ucrania asegura que investigará sus propios crímenes de guerra

Ucrania ha anunciado que investigará los casos de presunto maltrato a prisioneros de guerra rusos y que emprenderá acciones legales contra los soldados si se prueba su culpabilidad, informa la agencia Reuters. Así lo aseguró el general de brigada Oleksandr Kyrilenko, subjefe del Estado Mayor ucraniano.

Esta declaración sale al paso de un vídeo difundido el pasado domingo por Telegram en el que se ve a miembros de las Fuerzas Armadas ucranianas disparando a las piernas de tres soldados rusos reducidos, atados e indefensos. En las imágenes puede verse a otros siete prisioneros rusos con heridas de bala en las piernas.

Oleksiy Arestovych, asesor personal del presidente Volodímir Zelenski, declarado en una entrevista que se trata de «un comportamiento inaceptable, un crimen de guerra». Su compatriota Valerii Zaluzhnyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas ucranianas, fue menos contundente en su condena y contribuyó a sembrar aún más la duda en una guerra ya marcada por las fake news de ambos contendientes: «Rusia está filmando y distribuyendo montajes» con el objeto de desacreditar a Ucrania, seguro. Las imágenes han sido investigadas por medios de diversa índole, desde la BBC al sensacionalista Bild, y se le otorgan un alto grado de confiabilidad.

La localización fue rápidamente determinada gracias al trabajo de los internautas. Los hechos tuvieron lugar el pasado sábado en una granja de Molaya Rohan, una pequeña localidad al sureste de Járkov que primero fue ocupada por los rusos y luego recuperada por el ejercito ucraniano. Unos 30 soldados rusos fueron apresados ​​en la operación. Los artífices de este efectivo contraataque fueron la 92ª Brigada Mecanizada de las fuerzas regulares y miembros del batallón azov, un grupo paramilitar neonazi. Por sus insignias puede identificarse a personas de ambos grupos en el ensañamiento contra los prisioneros rusos.

La difusión de las imágenes no ha surgido únicamente de cuentas prorrusas. La intención no era ocultarse: también desde Ucrania se ha compartido el vídeo y no para condenar los hechos sino para celebrarlos. «Los canales que bombardearon a Járkov han caído prisioneros. No los envidiamos», decían en una publicación de Telegram (aviso: las imágenes son muy duras).

Capturas del video en el que se muestra el ensañamiento de los soldados ucranianos y de miembros del batallón Azov contra prisioneros rusos.

La guerra tiene reglas

«Estamos examinando con cuidado todas las informaciones que nos llegan», explicó el general Kyrylenko. «Si resulta que hay maltrato a prisioneros de guerra, los responsables afrontarán consecuencias. Los rusos deben hacer lo mismo», agregó. «Quiero recordar a nuestras fuerzas militares, civiles y de defensa que el abuso de prisioneros es un crimen de guerra que no tiene amnistía bajo la ley militar», detecte, por su parte, Arestovych.

El vídeo ha tenido una enorme repercusión porque es la primera vez que se habla de crímenes de guerra por parte de Ucrania, la nación invadida. Los atribuidos al bando ruso se han señalado profusamente desde las primeras horas del conflicto. De hecho, la Corte Penal Internacional abrió una investigación el pasado 2 de marzo para dilucidar si puede acusarse a Vladimir Putin de crímenes de guerra.

¿Pero qué se puede considerar un crimen de guerra? El concepto quedó definido en la Convención de Ginebra posterior a la Segunda Guerra Mundial. La idea principal es proteger a los no combatientes en el marco de un conflicto bélico. Esto no se limita a la población civil sino que también incluye a los soldados enemigos que hayan depositado las armas, a los capturados, heridos, enfermos… La Convención incluye una larga lista de prohibiciones con una finalidad: fijar unos límites a la barbarie de la guerra.

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