Foreign Policy

Registro y pereza política

Interior de la Mezquita de Córdoba, uno de los principales bienes no registrados por la Iglesia. EMARINIZQUIERDO / Licencia CC BY-SA 3.0

ALICIA MAYOR VILLARES * | Hace unos días recibimos la noticia de que el listado de bienes registrados por la Iglesia Católica en nuestro país entre 1998 y 2015, había sido enviado a la mesa del Congreso. Tras dos años de estar en el poder del Gobierno de España, finalmente se iba a poner a disposición de los representantes de la soberanía nacional y su conocimiento público iba a ser posible.

La noticia ha resultado ser falsa. El Gobierno de Rajoy, en 2018, cumplió con el mandato aprobado por el Congreso a petición del PSOE y obtuvo una lista parcial –faltan todos los activos no registrados entre 1978 y 1998– de dichos bienes. Dos años después, el propio PSOE, junto con los demás partidos de la coalición de Gobierno, parecen considerar que los ciudadanos españoles aún no son dignos de conocer el alcance del monumental saqueo perpetrado por los obispos españoles. Expoliación realizada bajo una ley franquista, debidamente amañado por el, en su día, presidente José María Aznar y con la inestimable colaboración de los Registradores de la Propiedad y que ha supuesto la usurpación del dominio público y privado de unos 40.000 bienes, cifra reconocida en su día por el vicepresidente. de la Conferencia Episcopal Fernando Giménez Barriocanal. De esta forma llegamos a lo que es una anomalía en toda Europa y es que una organización privada y en última instancia un estado extranjero se convierte en el mayores poseedores de riqueza por delante del propio Estado español.

El Gobierno de Aragón no considera que los ciudadanos aragoneses tengan derecho a conocer cuál es el patrimonio de sus pueblos, parroquias, diócesis, barrios y distritos, que los Obispos han registrado a nombre de la Iglesia.

Desde abril de 2018, el Gobierno de Aragón dispone de una relación del número de activos no registrados por los obispos de cada diócesis aragonesa entre 1998 y 2015, y eso asciende a 2.023. Esta lista podría obtenerse tras la aprobación de una Propuesta no de Ley realizada en su día por Podemos. Queda por exigir a los Registradores que enumeren el contingente de activos no registrados entre 1978 y 1998, que puede ser un número aún mayor. Tenga en cuenta, a modo de ejemplo, la fervor no registrado sufrido por el arzobispo Elías Yánez en su archidiócesis de Zaragoza durante los años 80, que dejó prácticamente ningún patrimonio sin registrar, e incluso registró algunos que ya estaban sin registrar. Además de ser parcial, dicha lista es meramente numérica, queda por conocer la información registral de dichos bienes, para poder saber exactamente qué inmueble es y tomar las acciones necesarias para su reversión al dominio público.

Bueno, en la primavera de 2019, la asociación MHUEL [Movimiento hacia un Estado Laico] Recibió unas palabras de aliento del Sr. Gimeno, entonces Ministro de Economía y Hacienda del Gobierno de Aragón en el sentido de que esta información iba a ser recogida en los Registros.

Palabras alentadoras que las elecciones inmediatas se diluyeron en el olvido y que su sucesor en el cargo, el señor Pérez Anadón, es extraordinariamente reacio a recordar. En cuatro ocasiones se le ha pedido que se reúna con la asociación para discutir este asunto y en otras tantas ha permanecido en silencio.

¿Cuál podría ser el interés del Gobierno de España y del de Aragón por ocultar a la ciudadanía información de tanta importancia y alcance?

¿Será que en las negociaciones con el Vaticano que mantiene el Gobierno, estos bienes, o al menos algunos de ellos, estén siendo utilizados como moneda de cambio? Fue el primer ministro Pedro Sánchez al que se refirió en su discurso de investidura cuando dijo que establecería un nuevo marco de relación con Iglesia Católica para garantizar el laicismo del estado?

Un Gobierno que tiene el laicismo como principio esencial de su programa ya no puede mantener esta escándalo monumental oculto. Es hora de que la izquierda de este país, en lo que respecta al poder, deje de tratar a la Jerarquía católica con un temor reverencial que es absolutamente impropio de los representantes democráticamente elegidos de un Estado de derecho.

* Alicia Alcalde Villares es miembro del Movimiento hacia un Estado Secular (MHUEL)

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