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Ocho años después, el Congreso aprueba un presupuesto normal no diseñado por el PP

En marzo de 2012, la mayoría absoluta del Partido Popular en el Congreso de los Diputados se afirmó para aprobar un Presupuesto General del Estado con un recorte de gasto de 27.000 millones de euros. La máquina de austeridad liderada por Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro empezó a funcionar y ha continuado hasta hoy, 3 de diciembre de 2020, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez ha conseguido llevar a cabo sus primeras cuentas públicas desde junio de 2018, una moción de censura puso fin a Rajoy ciclo.

Pese a la salida del PP de La Moncloa, los presupuestos de ese año se ampliaron ante la imposibilidad de Sánchez de sumar apoyos para el PGE 2019, lo que supuso las dos citas electorales de ese año y, finalmente, la configuración de un gobierno con United We Can.

A las 14:00 horas se ha confirmado la gran mayoría que da luz verde a las cuentas para 2021. Casi un año después, el gobierno de coalición ha mejorado sus cifras de investidura y, con 188 votos a favor, ha adelantado unas cuentas que dan un amplio margen, al menos en 2021, al gasto público como fórmula para paliar los efectos de la economía. crisis derivada de la pandemia del covid-19.

PP, Vox y Ciudadanos -además de sus partidos satélites en Navarra y Asturias- han sumado el grueso de ‘noes’ a las cuentas. De los partidos de izquierda han votado en contra las Candidaturas de Unidad Popular y el Bloque Nacionalista Galego. Total, 154 votos de rechazo.

Los PGE, que deberán ser avalados por el Senado antes de fin de año, incluyen el compromiso de mantener el poder adquisitivo de los sueldos de los empleados públicos, la revalorización de las pensiones y el aumento —aunque un magro 5%, es el primero tiempo ha aumentado en una década – desde el IPREM, el indicador bajo el cual se calculan los “ingresos de los pobres”, los subsidios por desempleo y los subsidios sociales. Además, luego de más de una década de lentitud, se registran incrementos importantes en los rubros de educación y salud.

El proyecto, sin embargo, no anticipa grandes líneas en materia de recaudación tributaria –aunque grupos de derecha han justificado su voto negativo por los tímidos aumentos previstos– y mantiene un peso muerto importante en el capítulo de inversiones reales como los programas de armamento ( GUISANTE).

La votación ha arrojado una interesante novedad de cara a las elecciones autonómicas catalanas de 2021, dado que fue la primera prueba de la división entre los partidos que participaron en la coalición como Junts Per Catalunya en 2019. Los cuatro diputados del PdeCAT han votado como ERC, a favor de el presupuesto, mientras que cuatro diputados de los Junts de reciente creación han votado en contra.

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