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Nutrición en Instagram: la salud en juego en el gran escaparate de las redes

En los últimos años han proliferado las cuentas de Instagram que destacan los beneficios de los productos bajos en calorías, ricos en proteínas y sin apenas grasas saturadas. Las tablas de ejercicios o recetas con los llamados superalimentos concentran los feeds de las redes sociales de miles de personas: platos apetitosos y cuerpos perfectos que, sin embargo, pueden ocultar riesgos para la salud.

En 2019, el 57% de las quejas recibidas por el Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CoDiNuCoVa) se refirió a la intrusión en línea. Es decir, a la práctica realizada por profesionales no nutricionales y alimentarios que desarrollan su actividad a través de portales web o perfiles en redes sociales. En 2020, con la llegada del coronavirus y la implementación de medidas de confinamiento, la CoDiNuCoVa ha registrado el doble de denuncias por perfiles falsos en redes sociales, principalmente en Instagram.

Con la llegada del coronavirus y la implementación de medidas de confinamiento, el Colegio Oficial de Dietistas y Nutricionistas de Valencia ha registrado el doble de denuncias que en 2019 por perfiles falsos en redes sociales

Según Rafael Birlanga, vicepresidente de CoDiNuCoVa, este consumo de consultas nutricionales a través de las redes sociales transmite un mensaje “demasiado general y superficial que puede llevar al desconocimiento y causar un mayor daño a nuestra salud”. La tendencia de algunos influencers no calificados o “entrenadores nutricionales” es marcar su propia experiencia como una guía nutricional: “El ‘Funcionó para mí’ puede estar bien en un contexto limitado, pero eso no significa que se pueda extrapolar a otro persona ”, analiza Birlanga.

No todo vale

Al igual que en el ámbito de la nutrición, recurrir a planes deportivos vendidos en redes sociales por profesionales no cualificados puede llevar a la persona que los consume a desmotivarse y dimitir. “Dejar tu bienestar físico en manos de personas sin un mínimo de conocimientos puede provocar frustración por daños físicos y lesiones diversas por sobreesfuerzo”, dice María de Haro, licenciada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (CCAFD) y campeona de España en Acuatlón. “No es mala opción ofrecer algún tipo de actividad física a través de plataformas como Instagram, el problema es cuando los Influencers las hacen sin tener en cuenta el nivel físico de su audiencia”, reconoce de Haro, también entrenador de waterpolo y triatlón.

El problema, los valores de Rubial, se debe al desconocimiento de una parte de la población que, tras una imagen en la que se percibe a un físico que responde a cánones de belleza, se deja influir en su decisión de adquirir estos servicios.

Brais Rubial es médico en CCAFD, y junto con dos compañeros, inició el proyecto en 2014 Mundo de entrenamiento, un sitio web diseñado para difundir las ciencias del deporte y la salud “a través de la evidencia científica”, según Rubial. Para él es fundamental conocer la formación y experiencia laboral de un entrenador: “Si no te demuestra quién es, no deposites tu confianza, y menos tu salud, en esa persona”, aconseja. El problema, valora, pasa por el desconocimiento de una parte de la población que, tras una imagen en la que se percibe un físico “atractivo”, se deja influir en su decisión de adquirir estos servicios.

Un marco legal insuficiente

Los expertos consultados consideran que las personas que presten un servicio deportivo deben acreditar el certificado de formación avalado por el Ministerio de Educación. No obstante, según la normativa española, es responsabilidad de cada comunidad autónoma establecer los requisitos necesarios para ejercer como entrenador deportivo. En el caso valenciano, en 2019 el Anteproyecto de Ley de Ordenación de las Profesiones Deportivas de la Comunidad Valenciana, que establece las titulaciones acreditadas por el Ministerio de Educación que habilitan el ejercicio de la profesión deportiva.

Tanto en el ámbito nutricional como deportivo, para que la Administración Pública decrete el cese de la actividad de una persona no profesional, es necesario que el intruso esté ubicado en un espacio físico dentro del territorio español. Además de este agravante, el marco legal de actuación está limitado por la circunscripción territorial entre comunidades autónomas. En caso de recibir una denuncia por fraude detectado a través de un perfil de Instagram, si el usuario de esa red social es un profesional, deberá mostrar una serie de datos para que pueda ser localizado físicamente. “Generalmente se encuentran fuera de España”, lamenta Rafael Birlanga.

Cómo detectar una intrusión

El elevado número de perfiles de este tipo en las redes sociales hace que la población muchas veces carece de criterios específicos para elegir determinados contenidos sobre nutrición y deporte, por lo que Rafael Birlanga recomienda que se coloque el número de membresía en las biografías de Instagram. “Eso ya es una garantía de que son egresados ​​universitarios y de que ejercen su profesión bajo un código ético”, dice.

Achuak Aknin, presidente de ADINU Valencia, añade otro consejo: que el usuario observe y analice el contenido ofrecido en los perfiles de Instagram: “Mira qué referencias se utilizan a la hora de crear un post y valora la veracidad de esa información, la asociación de la guía dietética con un producto que venden estos mismos perfiles o la promoción de dietas rápidas ”, explica Aknin. Si se detecta algo nocivo para la salud o que se comercializa, existe la opción de denunciar el perfil o avisar a la sección de intrusión del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de cada comunidad autónoma.

Birlanga asegura que pertenecer al sistema público de salud es otra forma de luchar contra la intrusión: “Si los ciudadanos acaban recurriendo a falsos profesionales es porque una gran mayoría no puede permitirse un dietista-nutricionista”, dice.

En cualquier caso, los diferentes organismos institucionales provinciales en el área de nutrición reclaman que su profesión debe estar dentro del sistema de salud pública, lo que ampliaría el acceso a todos los ciudadanos. Emilio de la Peña, presidente de ADINU Alicante justifica que “en el ámbito de la alimentación, la sociedad no percibe el mismo sentido de responsabilidad a la hora de ofrecer consejos dietéticos, prescribir una dieta o recomendar un tratamiento que se pueda dar en medicina”. A su vez, Birlanga asegura que la pertenencia al sistema público de salud es otra forma de luchar contra la intrusión: “Si el público acaba recurriendo a falsos profesionales es porque una gran mayoría no puede permitirse un dietista-nutricionista”, dice.

La visión de la Generación Z

Como usuaria habitual de Instagram, Laura González, vicepresidenta de la Federación Española de Dietistas-Nutricionistas Universitarios (FEDNU), reconoce que en esta red social “prima el aspecto visual y llamativo de los cuerpos considerados dentro de los cánones de belleza impuestos por la sociedad”. . Según su propia experiencia, Gónzalez percibe que parte de la comunidad digital joven y adolescente se refugia en Instagram para obtener consejos rápidos y efectivos para cumplir con estos cánones.

Laura González reconoce que en Instagram “prima el aspecto visual y llamativo de los cuerpos considerados dentro de los cánones de belleza impuestos por la sociedad”.

Sin embargo, la joven ha identificado que dentro de esta tendencia muchas veces no hay dietistas-nutricionistas profesionales, sino “personajes que difunden información muy alejada de la evidencia científica” y que brindan opiniones e información que se consideran, o incluso más, verdaderas —expone González— que los de un nutricionista profesional. Conrado Navarro, responsable de comunicación digital de la Federación Española de Dietistas-Nutricionistas Universitarios (FEDNU), denuncia que “el hecho de encontrar miles de personas hablando de temas que no entienden o que solo les interesan económicamente provoca una desinformación sin fin que y confunde sociedad “.

El marketing supera la veracidad

El perfil de dietista-nutricionista presenta un gran nicho de mercado, no solo en Instagram, sino también en YouTube. Según el estudio realizado por George Monahan, licenciado en Nutrición Humana y Dietética, el 42% de los videos analizados en YouTube sobre nutrición fueron creados por usuarios ajenos a la rama dietético-nutricional y organizaciones oficiales de salud y nutrición. Su investigación confirmó que la información dietético-nutricional en español disponible en YouTube es “de calidad media-baja”, y el tema más discutido (59% del total) se refiere a la pérdida de peso o al movimiento físico.

Según los datos, tanto en YouTube como en Instagram, la cantidad de contenido prima sobre la calidad o la veracidad, lo que lleva a Monahan a subrayar la importancia de comunicar: “Es necesario incrementar la presencia de profesionales calificados en las redes sociales, para hacer un esfuerzo para lograr una mayor interacción con los usuarios, educarlos y brindar pautas para seleccionar información de calidad ”. Para él, solo así habrá referencias claras y veraces de lo que realmente es un estilo de vida saludable.

Si bien los colegios profesionales y las administraciones avanzan a distintos niveles para garantizar la salud de la población, parece que les corresponde a ellos seleccionar la información que más garantías da. Una acción difícil de realizar en una sociedad donde la imagen sigue siendo el principal valor añadido de un contenido.

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