Foreign Policy

Nuestra gente

Un fotograma de La caída de los dioses ‘.

Es lógico, ¿no ?, que un grupo de exmilitares en el que abundan golpistas, como Pardo Zancada, y adoradores de Franco, como Juan Chicharro, considere que el país se encamina hacia su destrucción. Es comprensible, ¿verdad? Que cuando la derecha pierde poder, y tiene que aguantar a la izquierda haciendo cosas a la izquierda, levantando la tensión y la próstata de quienes han querido imponer su peculiar visión del mundo al resto de los ciudadanos, sin repugnar la violencia.

Es cierto que sorprende un poco que quienes hasta hace poco la aborrecían defiendan la Constitución, y que quienes quisieron salvar la democracia a balazos quieran salvar la democracia con buenos ojos. Pero, en el fondo, una vez que tuvieron que resignarse al fin de la dictadura, no han dejado de defender lo mismo: una democracia que solo es tal si gobierna la derecha; el resto es decadencia, desastre, perdición y las hordas comunistas escalando los muros de la patria con el cuchillo entre los dientes. Añorando la guerra civil, hacen lo mismo que entonces: agitar la amenaza de un golpe de izquierda (Iglesias, que quiere destruir la democracia) para justificar sus deseos golpistas.

Lo que me cuesta entender, a pesar de leer el diario a diario y de haber estudiado un poco la historia de España, es que la derecha esté dispuesta a enlodarse en el discurso neofranquista a cambio de erosionar al rival político. Que Ayuso pudiera ser tan miserable como para no condenar a esa banda de promotores de una masacre, con miras a afianzarse en su papel de fiero líder de la oposición y futuro candidato a la presidencia del Gobierno.

Que, en el Parlamento, Olona puede decir que los que quieren matar a 26 millones de españoles son “nuestro pueblo”. Que el rey no se apresuró a decir que una de las consecuencias desagradables del juego democrático es que a veces ganan los rivales y que quien quiera impedirlo por la fuerza tendrá que ir a la cárcel. Pero es más fácil ser procesado por un tuit en el que alguien se ríe de la muerte de un halcón gerifalte fascista hace cincuenta años que por promover la ejecución mañana de la mitad de los ciudadanos, incluidos sus líderes.

Viendo este panorama doloroso de supuestos demócratas -no me refiero a Olona- haciendo contorsiones para capitalizar las amenazas de un grupo de militares retirados, recordé la película La caída de los dioses, de Visconti, y cómo los industriales alemanes de Los años Treinta pensaron que podrían usar a los nazis para imponer sus intereses y luego deshacerse de esta gente vulgar. Pero ya sabemos cómo terminó la historia. Sabemos tantas cosas. También que aquellos periodistas que vitorean la violencia, que apuntan a los políticos que los incomodan -ellos o sus amos que los incitan desde sus juntas directivas-, puede que solo estén haciendo un ejercicio de retórica, pero nunca falta un exaltados que toman las arengas al pie de la letra y deciden actuar. Hay antecedentes cercanos.

No me preocupa que esos militares blandiendo el bastón, porque ya no pueden blandir un arma. Lo que me preocupa es el entendimiento, fingido o real, que se meten en los medios, en las butacas y en la calle quienes piensan que salvar España consiste en aniquilar a los españoles y devastar el país. Si Casado ha sabido rectificar a tiempo y condenar las proclamaciones golpistas, parece que una parte importante de su partido no lo apoya o lo hace de mala gana. Como si no les importaran las señales de que no solo entre los soldados retirados, sino también en sectores activos, y algunos de ellos armados, se está afianzando la idea de que el gobierno es ilegítimo y sería justo expulsarlo por la fuerza.

Pero, en realidad, tampoco sé por qué me sorprende, si precisamente uno de los ejes de la oposición que la derecha viene haciendo desde hace meses es ese: que el gobierno socialcomunista no tiene derecho a gobernar, y que sus planes son la destrucción de España, o, en palabras de Casado, “la traición a España”. Y sabes qué hacer con los traidores.

Este artículo se publica gracias a miles de personas como tú.

Lamarea.com está editada por una cooperativa que rechaza los anuncios de Ibex35, la publicidad que objetiva a las mujeres y los infomerciales encubiertos.

Desde 2012 apostamos por el periodismo de investigación, el análisis y la cultura. Y sobre todo nos comprometemos contigo, a informarte sobre los temas que te preocupan.

Ayude a financiar el periodismo que lo representa. Haz una donación desde 5 euros.

Haz una donación

Related Articles