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Luchador contra Daesh, libertador de animales, insubordinado, antifascista

Su muerte en el descenso del Himlung (Himalaya) fue un duro golpe en el mundo montañoso y en muchos movimientos sociales. A pesar de que los medios turcos celebraron sin dudarlo la muerte de alguien a quien consideraban terrorista y compartieron una fotografía de Fernán portando una AK-47 con otros milicianos de las YPG que habían viajado a Siria para combatir a Daesh, Fernán fue una de las personas menos violentas. podrías conocer. Él legitimó el uso de la violencia para combatir la opresión, pero su comportamiento y su voz suave eran lo opuesto a un macho agresivo. Siempre decía que ser revolucionario era ser una buena persona.

Fernando Sánchez Grassa

Fernán subió a Himlung con una bandera kurda para denunciar la situación en Kurdistán (Imagen: Twitter)

Se habla mucho de él por su pasión por las montañas, los picos que subió en diferentes partes del mundo y las paredes que escaló. También es recordado por su lucha vecinal en el barrio de Torrero, su implicación en el antifascismo, el anticapitalismo, el apoyo al feminismo, la insubordinación y muchas otras causas. Pero su discreción ha hecho que se pase por alto su contribución al movimiento antiespecies.

Fernan

Fernán durante un acto contra la experimentación animal

Aunque se declaró ecologista, apoyó la liberación de visones sin dudarlo y participó en algunos de ellos. A principios de 2002, buscó con un grupo de activistas la granja de visones Viver, pero después de muchas horas de búsqueda infructuosa pensaron que la información que tenían era incorrecta y que la granja no existía. Unos años más tarde, en 2007, se soltaron los más de 20.000 visones que había. Vivía lejos (probablemente en Alemania) y no podía participar. Pero fue parte de la liberación de 1000 visones realizada el 9 de agosto de 2002 en Gondomar. Habrían sido muchos más si el agricultor no hubiera interrumpido la acción.

En julio de ese mismo año viajó a Salamanca para cortar el cercado de una finca de perdiz en Nava de Béjar y dejar volar en libertad cientos de perdices que iban a ser destinadas a satisfacer la afición de la caza.

En la noche del 14 al 15 de enero de 2003, Fernán ingresó a una granja de visones en Lubia (Soria) con otros dos activistas cargados con bombonas de gasóleo. El local estaba vacío y después de los incendios de esa noche no volvieron a albergar visones. Esta acción estuvo dedicada a la lucha palestina. Fue una coincidencia que tres palestinos que resistieron los ataques del ejército de ocupación israelí en la basílica de Belén, fueran extraditados al Estado español y permanecieran confinados en Lubia. El comunicado de la FLA aprovechó la oportunidad para recordar la resistencia del pueblo palestino.

Visones enjaulados en una granja de pieles

Sus últimos años los pasó en Aragües del Puerto, un pequeño pueblo del Pirineo bajo el pico Bisaurín. Allí trabajó como guía de montaña. A pesar del aparente aislamiento del valle del río Osía, siempre estuvo ahí para ayudar en otras causas. Antes de tomar el avión a Nepal, a finales de octubre de 2019, pasó unos días en Barcelona. Durante la jornada se reunió con los editores del libro en el que trabajó durante años y que se acaba de publicar: “Viviendo la revolución del 36. Clara y Pavel Thalmann en la revolución libertaria”. Las noches transcurrieron participando en los disturbios contra la condena de los presos políticos catalanes.

En las grandes ciudades costeras o en los pequeños pueblos de montaña, la vida de Fernán estuvo marcada por sus ideas políticas, y el antiespecismo fue una de ellas. En Aragües los cazadores, que sabían que pasaba la mayor parte de su tiempo en la montaña, le preguntaban si había visto sarrios, corzos o jabalíes y siempre daba información errónea. Fue el único guía de montaña que cuestionó públicamente las prácticas de Trekking Mule, una empresa de guías de montaña que utiliza mulas para llevar las mochilas de sus clientes. En 2018 rescató a dos perros encerrados en cheniles que dormían sobre un piso de excrementos, se alimentaban de restos de comida en mal estado y soportaban las temperaturas extremas del Pirineo. Ese mismo año colaboró ​​con la Protectora de Jaca para denunciar otro caso de maltrato canino.

Poco más de un mes antes de su muerte, Fernán estaba trastornado por la mentalidad y las acciones de un joven que había llegado desde Madrid a vivir a la localidad para dedicarse a la explotación de cabras. En septiembre el pastor organizó una jornada que denominó “Encuentro de jóvenes pastores en resistencia”. Una de las actividades que preparó fue un concurso de lanzamiento de olas y rocas. Cuando terminó la feria, pusieron las piedras que habían usado en un montón. Fernán, que no vio resistencia en el pastoreo, sino opresión, recogió algunas piedras y escribió mensajes en ellas: “Gracias por cuidar la montaña”, “Gracias por cuidar a los ancianos”, “Gracias por cuidar los animales”. .. y los dejó en las puertas de las casas correspondientes. Ese era Fernán, una persona que transformó lo negativo en positivo.

Hace unas semanas un pequeño grupo de personas rescató a un perro en una granja de vacas en el Pirineo aragonés. Había estado encadenado durante años. Ahora quieres recuperar el tiempo perdido. Juega con otros perros, es feliz y cuando gana confianza, cariñoso. Ahora su nombre es Fer.

Fer, perro liberado de la explotación ganadera

Fer había estado encadenado a una explotación ganadera durante años, hasta que fue liberado

Fernán hizo las cosas por convicción, no por reconocimiento. Es por eso que las personas cercanas a él pueden pensar que este artículo no es necesario. Pero creemos que Fernán puede contribuir a la lucha incluso después de su muerte. Tenemos mucho que aprender de su visión transversal de la revolución y, sobre todo, del compromiso revolucionario que siempre mostró. Quisiéramos terminar parafraseando algunas palabras que escribió en el libro antes mencionado:

“Esperamos que este artículo no sea más que el germen del que broten muchos más recuerdos y corazones. (…) Te pasamos esta arma, tómala ”.

Este texto ha llegado a Infoanimal por correo electrónico de forma anónima. Aunque no conocimos a esta persona, ni compartimos todas las formas de combatir las opresiones que narra este texto, nos ha resultado interesante acceder a la publicación de esta historia por su interés humano y periodístico. Y como homenaje a una persona comprometida en diversas luchas contra la injusticia y el abuso.

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