News

Los cambios en los patrones de movilidad tardan en dar frutos para las empresas

Los restaurantes claman por unificar la restricción sanitaria a las 11 pm, toda la semana

En los últimos tres meses se ha incrementado la movilidad de los ciudadanos. Foto: Marco Monge

(CRHoy.com) Aunque ha habido una relajación en las medidas de restricción, los frutos de más gente en la calle no son necesariamente están llegando al sector comercial como les gustaría, Sobre todo porque la economía sigue deprimida y la gente se lo piensa dos veces antes de gastar más de lo estrictamente necesario.

Desde mediados de año, el gobierno ha estado implementando medidas de apertura cada vez mayores, que han implicado que las personas puedan salir más de sus hogares, moverse más en vehículos o incrementar la permanencia y uso de los negocios.

Las estadísticas del Informe de Movilidad diario que publica Google, en base a las visitas que realizan los ciudadanos según el uso de aplicaciones con GPS (como Google Street o Waze) revelan cuáles son las principales cambios en los patrones de movilidad de los costarricenses.

Medido en base a la movilidad que existía en enero, el principal impacto fue la temporada de Semana Santa, cuando las visitas a algunos sitios disminuyeron en más de un 70%. Luego hubo otra caída en julio con la aplicación del estrategia de baile y martillo, pero a partir de ahí se nota una leve tendencia hacia una mayor apertura.

Se observa cómo ha ido disminuyendo la estancia en el hogar, mientras aumentan las visitas a áreas de alimentación, venta al por menor y recreación.

Pero al comparar este gráfico con el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de cada subsector, algunos movimientos similares, pero no necesariamente con el mismo dinamismo.

Todas las actividades se redujeron drásticamente con los cierres de abril, pero desde entonces, la recuperación ha sido diferente. El segmento de vehículos que fue uno de los que más cayó, muestra una recuperación más rápida que comida y bebidas, por ejemplo, aunque este último no cayó tanto como el primero.

Y a pesar de que desde julio se observa una tendencia muy clara en cuanto a mayor movilidad, la variación en segmentos como alimentos y bebidas ha sido solo 0.2 puntos porcentaje según cifras del Banco Central.

Si bien los datos de la Entidad Emisora ​​de momento son hasta agosto, en las tiendas sienten que la situación no varió mucho durante septiembre y tal vez un poco más en octubre, pero todavía insuficiente.

Olga Vargas, directora ejecutiva de la Cámara Nacional de Minoristas (Canacodea), Confirmó que el problema es que a pesar de que se observa a más gente en la calle, la gente no necesariamente está comprando más, porque sus ingresos aún limitados se lo impiden.

En otras palabras, es cierto que la gente está visitando más tiendas, lugares de comida y entretenimiento, pero no necesariamente está consumiendo como antes.

Esta misma percepción que tienen en el Cámara Costarricense de Restaurantes (Cacore) donde aplauden que se les permita abrir al menos con el 50% de capacidad y se hayan dado algunas medidas de reapertura, que; sin embargo, lo consideran insuficiente.

De acuerdo con Jorge Figueroa, presidente del grupo, uno de los grandes problemas que existen es que el 50% de la capacidad no siempre es real, porque no quiere decir que todas las mesas reservadas para cumplir con esa norma estén completamente llenas.

Sostiene que cuando hay sillas vacías en algunas mesas, la capacidad real en ocasiones alcanza el 30% o el 40%.

El otro punto que juega en su contra es el distinción de tiempo en la restricción, que es hasta las 22:00 horas de lunes a viernes y hasta las 20:00 horas los fines de semana.

Esto obliga a la gente – dijo – a tener que estar en el restaurante para cenar a más tardar a las 6:00 pm y, literalmente, correr para que no sean atrapados por la restricción.

Según Figueroa, una de las principales preocupaciones que tienen es el pago de bonificaciones, ya que se acerca diciembre y deben generar recursos suficientes para hacer frente a esos pagos.

Con las barras hubo un problema adicional. Según Vargas, el gobierno aprobó que los lugareños pudieran cambiar sus patentes para que pudieran operar como restaurantes y cafés, lo que los llevó a realizar inversiones para cumplir con los requisitos durante septiembre.

Sin embargo, apenas un mes después se les permitió abrir las rejas, por lo que sufren, hubo una falta de coordinación adecuada.

La esperanza de los comerciantes es encontrar en noviembre y diciembre una temporada de vacas menos magras, y aunque consideran que la la apertura completa aún está lejos, que al menos pueden tener suficiente respiro para flotar en lo que ha sido uno de sus peores años.

Haga clic para ver más noticias sobre:
Economía.

Related Articles