News

Las cosas no son como te han dicho, te cube un pageant de cine

Durante décadas L’Alternativa ha combinado el gusto por la experimentación formal y la sensibilidad política, el cuestionamiento de las convenciones narrativas y la indagación sobre las realidades del planeta. En él, hemos podido ver documentales sobre gentrificación filmados en varios países del mundo (incluido Turquía en una Estambul en incansable expansión), videodiarios que mezclaban historias familiares y personales con las heridas del conflicto irlandés o de la dictadura argentina, narrativas mínimas sobre el presente sin apariencia de futuro, relatos explícitos o implícitos de mil y una luchas sociales, concretadas en ocasiones a través de la estética experimental …

En este año de desmaterialización de eventos y virtualización de relaciones, el evento tuvo que transformar la edición mixta prevista en una versión 100% online tras el cierre de cines por parte de las autoridades catalanas. Ahora, la reapertura ofrece la posibilidad de promover un acto presencial por determinar.

En cualquier caso, la pérdida de contacto con la audiencia presencial, las evidentes dificultades para el intercambio y debate en torno a las imágenes que se presentan, se endulzan con la posibilidad de llegar a públicos geográficamente distantes a través de Filmin, que ofrece la mayor parte de la programación del festival. La pandemia ha llevado al festival y plataforma a ahondar en una colaboración que lleva muchos años en marcha.

De sindicalistas, empresarios y ecoterroristas

Hay muchas películas que probablemente se destacarán en la programación de este año. Una vez más, parece lógico volver a destacar el largo documental El año del descubrimiento, de Luis López-Carrasco (El futuro). Representa a la perfección un cierto tipo de cine que busca refrescar la memoria colectiva y estimular el debate social … sin renunciar a ningún gesto formal diferenciado, desde el uso sostenido de una imagen dividida en dos hasta el juego de anacronismos entre presente y pasado.

Este último elemento parece tender puentes entre una sucesión de crisis que configura décadas: desde la España que luchó por cumplir los criterios de Maastricht hasta la España sometida a la pandemia del covid-19, atravesando la crisis infinita tras la crisis financiera de 2008. El cineasta parece querer facilitar la empatía y el entendimiento intergeneracional rompiendo más de un supuesto consenso histórico. Si la historia oficial nos dice que todo un país disfrutaba (¿más allá de sus posibilidades?) Del Olimpismo y los pabellones de la Expo de Sevilla, este relato colectivo de decenas de testimonios responde que también hubo una lucha de resistencia obrera a la desindustrialización impulsada desde Bruselas, y que tuvo lugar en Cartagena y otros lugares de la península.

Luis López Carrasco - 4

El cineasta serbio Mladen Kovacevic también se ha comprometido a examinar la realidad que se encuentra al margen de las versiones oficiales. Se adentra en la China contemporánea a través de las viñetas narrativas contenidas, a un paso del arte documental, que incluye en Feliz Navidad, Yuwu. El cineasta opta por mantener la distancia con el miserabilismo propio de los retratos de explotaciones laborales extremas, al mismo tiempo que expulsa algunas emanaciones de los discursos emitidos o otorgados por el poder gubernamental a los márgenes de la banda sonora.

La hiperindustrialización del gigante asiático se representa a través de imágenes centradas en el tedio de los trabajos repetitivos, en la falta de objetivos del asalariado … y en la voracidad autodestructiva de algunos empresarios autoexplotados que invierten su dinero en la fabricación de adornos navideños mientras viven pobremente en suelos precarios. En su relato de alejamientos personales y familiares, Kovacevic advierte de materializaciones locales (derivadas, por ejemplo, de las enormes distancias entre territorios) de un fenómeno generalizado: la corrosión de las relaciones interpersonales derivadas de la primacía del trabajo y el dinero.

Una forma de lo que vendrá es otra apuesta muy sugerente incluida en la sección oficial de largometrajes. De manera lacónica y concisa, difumina las líneas entre la realidad y la ficción a través de sus lacónicas observaciones del silencioso Sundog, un hombre que vive en una caravana en medio de la naturaleza, cerca de la frontera de Estados Unidos con México. La persona-personaje principal encarna un acercamiento a fragmentos de su cultivo diario, la caza, el deseo de libertad y todo lo demás, desde destripar animales y excretar en urinarios hasta fumar veneno de sapo.

Fotograma de 'Una forma de lo que vendrá'

Fotograma de ‘Una forma de lo que vendrá’.

Sus autores ofrecen una especie de inmersión verística, puntuada por algunas situaciones que remiten al western contemporáneo, y por algún recordatorio de la represión de la migración (tema que el codirector JP Sniadecki, cineasta y antropólogo, ya discutió en El mar la mar). Por un lado, el regreso a la naturaleza con el que la cultura hipster parece fantasear se desmitifica a través de un retrato de extrema soledad. Por otro lado, la posibilidad de la violencia surge como defensa, extrema o no, de una forma de vida.

Sonrisas congeladas en las alturas del capitalismo financiarizado

L’Alternativa no solo ofrece vistas limitadas del documental político actual, El año del descubrimiento. También presenta otro reportaje cinematográfico con muchas posibilidades de saltar a la corriente principal: la introducción sombría y tristemente desgarradora a las tonterías e imposibilidades del capitalismo financiarizado que es Oeconomia. Es una obra radical porque asume el estado de las cosas y cuestiona su lógica interna (o ilógica) desde adentro pero llegando a la raíz. Su autora, la cineasta alemana Carmen Losmann, se abstiene de hacer consideraciones éticas y examina el capitalismo como quien abre un juguete: para saber cómo funciona y por qué deja de funcionar.

La cineasta explica que la película no sale como estaba planeada: las entrevistas “la decepcionaron mucho” por la falta de respuesta de sus interlocutores, lo que la obligó a realizar cambios en su enfoque. “La forma terminó evolucionando durante el proceso de montaje”, agrega. Allí apareció la estructura final. La autora se representa a sí misma en un proceso de investigación, anotando en un diagrama las concisas y demoledoras conclusiones que extrae de los encuentros que mantiene.

Marcos de la 'economía'

Marcos de la ‘economía’.

El resultado es un híbrido inusual. Por un lado, Losmann apuesta por una estética sobria y minimalista. El hecho de que el peso recaiga en las entrevistas sigue siendo un recurso clásico. Pero las conversaciones en sí terminaron tomando formas que, de manera inesperada y no deseada, pueden recordar a los reporteros que intentan jugar con el malestar del interlocutor. Altos funcionarios del Banco Central Europeo, Deutsche Bank o BMW vacilan con sus sonrisas congeladas, se quedan mudos o reconocen verdades difícilmente confesables cuando se les pregunta sobre los mecanismos fundamentales de la economía financiarizada, sobre la creación de dinero, sobre la relación parasitaria entre beneficios privados y la deuda pública.

En algunos momentos aflora la tensión, aunque la autora descarta que hubo momentos de extrema tensión (“siempre que no se considere que un rodaje denso de quince horas en un día supone extrema tensión”, añade). Losmann camina por espacios asépticos limpiados por trabajadores sin voz. Las salas de reuniones acristaladas transmiten cierto aire de simulación por su transparencia hiperactiva, acentuada por la prohibición de grabar reuniones reales … y el permiso para filmar simulaciones. A través de sus indagaciones, Losmann logra una maravilla inmensamente pedagógica, que rompe la visión convencional de la economía sin recurrir a la ira ni al subrayado.

La visualización de Oeconomia, además, acaba resultando paradójicamente divertida, oscuramente cómica. Probablemente robará algunas risas a algunos espectadores que verán, quizás con cierta satisfacción, que las figuras relevantes en los engranajes de la economía global no tienen respuestas cuando se les hacen preguntas que no permiten vagas evasiones y charlas vacías sobre el crecimiento económico. innovación y sostenibilidad. El dinero corriente, determina Losmann, se crea mediante la emisión de créditos. Y el último chiste cruel es castigar a ese deudor público o privado sobre quien, de facto, recae la responsabilidad de ese supuesto crecimiento económico infinito en un mundo de recursos finitos.

Related Articles