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Hombres hacia la derrota

Stieg Larsson, autora de Men Who Didn’t Love Women, comenzó a comprometerse con el feminismo después de guardar silencio sobre la violación de su pareja por parte de un grupo de amigos. Cuando le pidió perdón, ella lo rechazó. Siempre se sintió culpable. La culpa es una fuerza que puede ser muy poderosa: abre contraventanas, cierra ventanas, rompe cristales y, hermanada con la responsabilidad, puede escribir libros, criar hijos, planchar la ropa y producir hombres que pasan de no amar a las mujeres a hombres que respetan genuinamente a los demás. mujer.

Los hombres tenemos encerradas poderosas historias cargadas de culpa. Son historias que en su momento consideramos irrelevantes y que ahora conocemos importantes, historias que nos han tenido como protagonistas de silencios deshonrosos y actos vergonzosos, incluso criminales: más de uno sabe que insistió a sabiendas que un no no es un tal vez, otros saben que están en una posición que no se merecen por su CV, más de uno no querría que su hija trabajara con un chico como él, a casi todo el mundo se le podría decir por qué no te callas cuando piensan en mujeres , muchos todavía no cuestionan a sus amigas Putas, la mayoría seguimos escatimando lo más que podemos de lo doméstico y el cuidado, y casi todos sabemos que la manada no son monstruos sino hijos sanos del patriarcado.

Se acabó el tiempo del silencio de las mujeres, hombres, y la cruda realidad es que en la lucha por la igualdad las mujeres están poniendo su sangre, sudor y lágrimas mientras los hombres levantan la omerta atronadora, las dudas patéticas, las extrañas excusas, y más de uno está. limitada a cubrir el récord para mantener sus privilegios como feminista estacional. Si las mujeres mataban cada año a sesenta hombres que eran sus parejas, si cada cinco horas un hombre denunciaba una violación por parte de una mujer, y si tuviéramos que trabajar más de cincuenta días al año por el mismo salario, no hay duda de que todos los se habrían disparado las alarmas y estaríamos en estado de emergencia nacional. La cruda realidad es que si existe violencia de género es porque hay hombres dispuestos a ejercerla, que es un problema de hombres que sufren las mujeres, que las desventajas que sufren las mujeres se suman a las ventajas que disfrutan los hombres, que el machismo oprime a las mujeres mientras que simplemente nos limita a los hombres, y que no debemos consolarnos con el evidente argumento de “no todos los hombres”, que esconde que “sí, todas las mujeres” han sufrido, sufren o pueden sufrir el machismo.

Tienes que resistir la tentación de querer armarte un caballero feminista, o darte un repentino baño violeta que hace que todo cambie un poco para que todo siga igual

Hombres, ya es hora de que empujemos hacia la derrota de los machismos. Lo tenemos realmente muy fácil. Quizás bastaría con no excusar ni cometer ningún acto sexista, denunciar a los que conocemos, reflexionar sobre los que cometimos para no repetirlos, erradicar la misoginia y la homofobia de nuestra vida, renunciar a la machiscuota y honores que no nos corresponden, Asumir licencia y rebajas por cuidados, reflexionando sobre hasta qué punto somos parte del problema o la solución, sabiendo que somos más equitativos como postal que en la realidad y que la prueba del algodón está en la coherencia entre lo que decimos y que hacemos. Hay que resistir la tentación de querer convertirnos en una caballera feminista, o de darse un baño violeta repentino que haga que todo cambie un poco para que todo siga igual, hay que resistirnos a sonrojarnos cuando tendríamos que tener un Cara roja permanente porque la mitad de la población pide igualdad mientras que la otra mitad se beneficia de la desigualdad sexista.

Hombres, unámonos a la lucha de las mujeres por la igualdad para que esta suma de sumas haga una multiplicación justa que divida al patriarcado. Para nosotros primero, para todos nuestros compañeros y para las mujeres que no creo que vayan a parar por menos de lo justo para que podamos vivir juntas en pie de igualdad. Unámonos a una masa desequilibrada de hombres machistas sensibles y recuperables que diluyen el micro-sexismo con la micro-igualdad, unámonos a una masa desequilibrada de hombres que apoyan los derechos ciudadanos de las mujeres mientras asumen sus justos deberes de ciudadanía. Hombres, vayamos hacia la derrota, porque la derrota del machismo será la conquista de vidas que convivan en libertad e igualdad. Hombres: Hacia la derrota de nuestros machismos siempre.

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