News

Cooperación bajo la tormenta

Mientras el huracán Eta arrasa las costas de Centroamérica, en España llueve en húmedo. De nuevo, las buenas palabras y los compromisos de cooperación internacional se disuelven como un azúcar, derramado por un torrente de realidades cada vez más importantes. Con el que está cayendo, ¿quién pediría más recursos para luchar contra las injusticias en el mundo?

La secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Ángeles Moreno Bau, reveló este jueves ante la Comisión de Presupuestos del Congreso, el compromiso del gobierno más progresista de la historia con esta política. Descontando el efecto porcentual de la inyección presupuestaria europea, las cifras son decepcionantes. Es cierto que tras la etapa negra del gobierno del PP, cualquier cosa que no sea cerrar el cuartel y mantenerse con vida es una buena noticia, pero se esperaba mucho más. Sobre todo cuando, por boca del mismo responsable, no ha dejado de insistir en todo momento en el compromiso del gobierno, recogido en el acuerdo de coalición entre los dos partidos que apoyan al Ejecutivo, de alcanzar el 0,5% del PIB en cooperación con el fin de la legislatura. Vaya olvidándose, si se confirman las cifras ofrecidas.

Llevas un tiempo en esto y sabes que estos compromisos son como las casas con techo de paja y zinc en la costa caribeña. Son muy bonitas, te hacen sentir bien, lucen geniales enmarcadas en un cielo azul interminable, pero se van volando cada vez que el horizonte desata su furia sobre nosotros. Con los nuevos presupuestos, ni siquiera se cumple la promesa de un 10% de la Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD) dedicada a emergencias, ese concepto que el ciudadano de a pie entiende en un principio como fundamental en cualquier receta de cooperación. Apenas recaudamos 5 millones de euros a 22,9 millones de euros, lo que no es suficiente para las tuberías en un mundo que ya no va a quitarse el chaleco salvavidas ni doblar las carpas durante varias generaciones. Para que me entiendas: el presupuesto de Médicos sin Fronteras solo en España, pagado casi en su totalidad con aportaciones privadas y dedicado a estas tareas, ronda los doscientos millones de euros. Esta no es una política pública.

El incremento total de 119M € anunciado por Sánchez para todos los rubros del programa de Cooperación Exterior, se queda en 86M €, si descontamos lo que nos subcontrata la UE. Ese ministerio y su programa aún no lideran las aportaciones españolas a la AOD, solo suponen una cuarta parte de un total que se dirige desde otras dependencias de la Administración General del Estado. No es lo mismo que la cooperación tenga una visión transformadora y un despliegue transparente y compartido con la sociedad civil, que se arroje en un sesgo securitista, exteriorizando fronteras al Sahel, o sujeta a secretos y dinámicas comerciales, en una apuesta económica exterior con efectos beneficiosos dudosos para las personas y comunidades más desfavorecidas.

La que lógicamente debería ser la gran ejecutora de esta cooperación de calidad, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), solo gestionará 18M € más, viendo reducido su gasto de personal en 2M €. Mientras la costa misquita se inunde, la AECID sigue ahogada en sus problemas internos, con una persistente mala gestión de los recursos humanos, y no parece que saldrá con menos recursos a su disposición.

El aumento del 20% propuesto por Sánchez para la cooperación nacional, se produce porque las administraciones autonómicas y locales siguen echando mano. Es un tanto arriesgado dar por sentado que subirán aún más provisiones a ese cayuco en el que se ha convertido la acción exterior española. en los últimos diez años, una década en el furgón de cola europeo. Sobre todo sabiendo que son ellos los que van a tener que desplegar puerta a puerta las necesidades de una población agotada por la pandemia y la crisis. Los ‘primeros los de casa’ volverán como las golondrinas oscuras, y con estas medias tintas de Moncloa será difícil seguir apoyando esa cooperación municipal que tantos ataques de la naturaleza y cuñados con pico de oro han resistido en los peores momentos. Aquí los únicos compromisos que han seguido brillando en la oscuridad y cuando el viento arreciaba, ha sido un puñado de ayuntamientos y ayuntamientos. Para el registro.

De hecho, el presupuesto que gestionan las ONG depende casi exclusivamente de la recaudación de la X Solidaria del IRPF y del Impuesto de Sociedades. ¿Te imaginas que el ejército pasó la maleza para hacer sus maniobras, y que dependiendo de lo que reuniera en el crowdfunding anual, se pudieran comprar tantas flechas y balas? Ni siquiera Gila se lo pensaría, y la broma es que lo que sigue creciendo a más de veinte mil millones de euros es el presupuesto militar. No es gracioso.

Miro las fotos de Bilwi, destruida, y de tantos otros municipios de esos países con los que hemos tratado de trabajar a lo largo de los años. Miro las fotos de Gervasio Sánchez y los defensores de los ríos y la montaña que nos miran en el Arts Santa Mònica de Barcelona. La tormenta crece por momentos y salimos a recibirla en pijama, pensando que cerrando los ojos y pensando mucho, irán por donde vinieron y volverá un futuro radiante.

Related Articles