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Carta abierta de un estudiante ULL detenido

Contexto de las detenciones del 3 de noviembre de 2020 en La Laguna.

El pasado martes 3 de noviembre muchos alumnos fueron sorprendidos durante el transcurso de sus clases por el sonido de disparos y la presencia de humo en la Facultad de Bellas Artes (BBAA). Tras una larga búsqueda de explicaciones y tras haber recibido correos confusos solicitando la retirada de todos los coches del aparcamiento, finalmente se informa a los alumnos de que en el aparcamiento de la Facultad se está celebrando el I Congreso de Seguridad y Turismo de Tenerife. patrocinado por la Universidad de La Laguna (ULL), el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de La Laguna, entre otros. Según la planificación del congreso, a las 17:00 horas de esa misma tarde está prevista una exhibición de diversas prácticas militares por parte de fuerzas de seguridad como la UME, la Guardia Civil o la Policía Nacional. La información publicada al respecto es contradictoria: si bien el decano de la BBAA niega haber consentido la realización de dicho evento, la cuenta oficial de Twitter de ULL y la web del Ayuntamiento informan que dichas prácticas se estaban realizando en instalaciones universitarias.

Son muchas las razones por las que la policía y las fuerzas de seguridad del Estado mantienen sus distancias de los espacios universitarios, especialmente los de nuestra ciudad. En primer lugar, la memoria histórica de La Laguna nos lleva a recordar el asesinato de Javier Fernández Quesada durante una protesta estudiantil, en diciembre de 1977, a manos de la Guardia Civil. Por otro lado, la propia Universidad de La Laguna afirma en sus estatutos (Art. 99) que “en ningún caso se promoverá la investigación en aspectos específicamente militares o militaristas”, artículo claramente violado.

Andrés Gutiérrez (La Provincia)Ante esta situación, el alumnado se organizó convocando una concentración en la Facultad de Bellas Artes a las 17:00 horas, coincidiendo con el inicio de la exposición militar. Para ser escuchados, decidieron avanzar hacia la acera que conducía al estacionamiento. La concentración fue pacífica en todo momento y respetuosa de las medidas de seguridad y distanciamiento social hasta que la Policía Nacional decidió ingresar a la masa de la concentración y sacar a un asistente de la misma, continuando con una violenta carga policial en respuesta a los abucheos del resto de concentrados. . Luego de referirse a que sus actos estaban siendo registrados y también a su negativa a identificarse con sus matrículas, comienza la segunda carga policial, esta vez con porras y saliéndose con la retención de 3 acompañantes, quedando finalmente liberado uno de ellos. . El resto son detenidos y trasladados a la comisaría de La Laguna, donde pernoctan y desde donde serán llevados a los tribunales el jueves 4 de noviembre.

Carta abierta de uno de los estudiantes detenidos

Hablo como uno de los estudiantes arrestados, pero primero quiero dejar una cosa clara: puede ser cualquiera, la acusación policial fue tan injustificada como indiscriminada. Para disculparme no voy a dedicar más que lo siguiente: todos han visto los videos y saben bien lo sucedido, los supuestos actos vandálicos del que se nos acusa están lejos de ser ciertos. Se cargó violentamente y sin previo aviso contra una concentración de estudiantes que no suponía una amenaza para el orden público. Todavía es irónico que esas imágenes vergonzosas ocurrieran en las cercanías de un congreso de seguridad.

Dicho esto, también me gustaría defender la absoluta legitimidad de la protesta. La Universidad NO es y nunca será un lugar donde tenga cabida la presencia de la policía, militares y FCSE en general. La universidad es un espacio educativo, crítico y de diálogo; Lo ocurrido el martes pasado no tiene cabida en ese marco. Es totalmente vergonzoso e inadmisible que sus instalaciones hayan sido cedidas para que se dispararan tiros, detonaciones y demostraciones de fuerza.

Afortunadamente, la gente tiene recuerdos. Lo que sucedió habrá tomado por sorpresa al alumnado y habrá sido una verificación de la realidad de muchas maneras. En nuestras retinas y en nuestro cuerpo quedará registrado cómo la Policía Nacional cargó violentamente y se llevó a dos detenidos en una intervención claramente desproporcionada. No olvidaremos cómo una protesta pacífica fue respondida con porras y cargas que terminaron con compañeros en el suelo y heridos. Tampoco olvidaremos la contundente y enérgica respuesta que se dio a los cargos y detenciones: cientos y cientos de estudiantes acudieron a los tribunales para manifestar su decidido rechazo a lo ocurrido; de 9 am a 1:30 pm sin que la concentración falte en los ánimos. Había una gran cantidad de gente protestando y esperando que los detenidos salieran a cubrirnos. Una tremenda barra de agua cayó y nadie se movió allí, ¡qué fuerza había! Cada vez se acumulaba más gente, ya que no solo era un problema que afectaba a los dos detenidos sino a todo el alumnado. Podemos decir que, simbólicamente, no solo se cargó contra las personas presentes en Bellas Artes sino contra toda la comunidad estudiantil: sé que también se acercaron estudiantes de los institutos. Las experiencias politizan: no es lo mismo ver videos de cargas policiales en la Península que verlos en la puerta de nuestra universidad. El mensaje que se da frente a los tribunales es claro: si tocan a uno de nosotros, nos tocan a todos; la universidad no es lugar para policías. El movimiento estudiantil canario está muy vivo. Salir de la cancha de esa manera es precioso: gracias de todo corazón a todos. Mis amigos me cuidan, no la policía.

La memoria es capaz de almacenar experiencias y vivencias, alberga los sentimientos más cálidos y poderosos. Pero podemos inferir que hay otro tipo de memoria, no personal sino colectiva, que mantiene vivas nuestras luchas y les da fuerza. Se trata de memoria histórica. El 12 de diciembre de 1977 Javier Fernández Quesada fue asesinado en el Recinto Central de la ULL durante una huelga estudiantil cuando fue baleado por la policía. Desde entonces se ha respetado que la policía no ingresa a los recintos universitarios salvo con consentimiento expreso y justificado. La presencia de FCSE el pasado martes en Bellas Artes no estuvo del todo justificada. Es una falta de respeto muy grave a nuestra memoria histórica colectiva: hay líneas que no se deben traspasar. Esto ha ocurrido con el consentimiento y conocimiento de la Universidad de La Laguna, es imperativo aclarar responsabilidades.

Tomo esta carta para dirigirme a la rectora, Rosa Aguilar: es hora de dimitir. Las palabras que ha derramado en la prensa no me sirven de nada, siendo uno de los afectados. Caen en oídos sordos si no se traducen en decisiones y acciones reales para reparar el daño causado. Si está realmente preocupado y afectado por lo sucedido, debería haber contactado a los estudiantes para interesarse y ofrecer ayuda; ha tenido desde el martes, está claro que no tiene ningún interés real. Me parece muy bueno que, como dice en el comunicado dirigido a la comunidad universitaria, “nuestra liberación constituye una satisfacción para este centro académico”. Me gustaría recordarte que se trata de la liberación provisional con cargos y que, aunque para ti esto ya terminó porque te has lavado las manos, para el alumnado no: tú eres el responsable directo de lo sucedido. Solo ha salido en la prensa para tirar pelotas y blanquear la imagen de la ULL.

Tampoco se esperaba más de ti, la comunidad universitaria ya está acostumbrada a actuar de esta forma. Está a cargo de una universidad con una tasa de deserción del 45% entre sus estudiantes por su doloroso funcionamiento estructural, sin tomar ninguna medida para paliarlo. Está al frente de una universidad que decide invertir millones de euros en medios digitales en lugar de contratar nuevos profesores: las clases las dan los profesores, no los ordenadores, y el personal de la ULL es uno de los más antiguos y precarios de la Estado español. Está a cargo de una universidad que no cumple con un convenio oficial con el Gobierno de Canarias por el que, en medio de esta profunda crisis económica que estamos empezando a atravesar, los estudiantes estarían exentos de pagar segundo y sucesivo inscripciones; El mismo día de la matrícula, los alumnos se encuentran con que tendrán que afrontar el pago de cientos de euros imprevistos, ya que habían asumido que, por supuesto, la ULL y el Gobierno de Canarias cumplirían con el acuerdo oficial. Y esto solo por nombrar algunas cosas que pasan en la ULL, la lista es muy larga y lo que pasó esta semana es solo un punto más. Creo que hablo en nombre de la gran mayoría del estudiantado al pedir su renuncia: al parecer en las concentraciones de martes y miércoles y en redes esto fue y sigue siendo un grito. Ten un poco de decencia.

Para terminar, les escribo a mis compañeros de la ULL. Estos días nos han demostrado que tenemos mucha fuerza y ​​que llevamos acumulando motivos para estar descontentos con la ULL desde hace mucho tiempo. El estudiantado organizado es un poder que tiene la capacidad de construir positivamente y crear sus propias redes de apoyo. Es el momento de catalizar todo lo acumulado para traducirlo en cambios reales, de reunirnos y crear asambleas de estudiantes que transformen la realidad que sufrimos. No solo hay mucho que hacer y cambiar en la universidad, sino que sufrimos en el mundo. Lo que pasó estos días es político, así como nuestra existencia colectiva: reapropiamos nuestra vida, juntos somos más que cualquier institución.

Imagen de @PeriodismoULL

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