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ahorrar en tiempos de disaster

El 2020 no será el mejor año económicamente, pero sí el que más lecciones dejará, en la historia reciente del país y del mundo. La crisis generada por el encierro y la inestabilidad laboral volvió a poner sobre la mesa temas importantes como el ahorro y la educación financiera. En tiempos de crisis parece que ahorrar no es una necesidad, pero lo cierto es que esta es la mejor forma de conseguir los objetivos y metas propuestos.

“Ahorrar no siempre es una tarea fácil y lograrlo suele requerir la definición de objetivos, una planificación minuciosa y la búsqueda de aliados financieros para canalizar estos recursos”, explica Elkin Marín, vicepresidente financiero del Fondo Nacional de Ahorro y máster en gestión financiera.

Para el experto, ahorrar es invertir en el futuro y eso requiere un nivel de conciencia y educación, que no se base solo en la organización financiera que diferencia ingresos y gastos al final del mes. “Para tener ahorros, a veces es necesario modificar algunos de nuestros hábitos de consumo; Olvídate de algunos caprichos y compras impulsivas que no corresponden a una necesidad, sino a la emoción del momento. Controlar estos hábitos nos permite liberar recursos que se pueden canalizar y reservar ”, añade.

Si bien la estabilidad económica puede verse afectada por la pandemia, lo cierto es que el ahorro y la organización financiera deben ser un objetivo prioritario. “En tiempos de crisis, el presupuesto es aún más importante. Definir cuáles son mis ingresos, mis gastos y presupuestar los gastos que vienen en el futuro para poder identificar esas carencias que voy a tener ”, añade María Teresa Macías, jefa del departamento de Finanzas de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas. de la Universidad de la Sábana.

Para el académico experto en educación financiera, lo ideal es disponer de un mapa de gastos específicos durante al menos seis meses, con el fin de poder reaccionar ante determinadas situaciones que puedan surgir, como las tasas escolares, la compra de útiles, el pago impuestos o el deseo de ser propietario de una vivienda.

“El tiempo siempre ayuda a tomar decisiones. Si identifico que en tres meses tendré un gasto superior a lo que gano, sé que a partir de ahora debo ahorrar, pensar en un ingreso extra o incluso tramitar un préstamo si estamos hablando de una compra importante como una casa. ”, Dice el experto.

Los ahorros pueden ser un hogar

Durante la pandemia, el hogar cobró una relevancia mucho más importante, porque su significado evolucionó para convertirse también en el lugar donde comienzas, trabajas, construyes, aprendes y disfrutas en familia. Ahorrar para una vivienda es una buena inversión porque forma parte del patrimonio edificatorio.

“Las metas de ahorro también pueden definirse por los sueños y deseos de cada persona. Por eso, algunos quieren ahorrar para comprar una vivienda, que es uno de los objetivos más deseables. Para este propósito, generalmente se requiere un pago inicial de al menos el 20% del valor de la propiedad. Esta cifra se convierte entonces en nuestro objetivo de ahorro para posibilitar la adquisición de un crédito hipotecario que nos permita alcanzar nuestro sueño ”, agrega el vocero del Fondo Nacional de Ahorro.

El experto de la FNA recomienda que una vez definido este valor, se estimen el plazo en el que se ahorrará dicho monto y el monto mensual requerido. “La planificación también nos permite considerar los recursos de la subvención a los que se puede acceder. Se sugiere verificar si se cumplen los requisitos para acceder a los beneficios del gobierno nacional, los fondos de compensación familiar y las entidades territoriales. Pero lo importante es dar el primer paso y poner como meta la compra de una vivienda ”, añade.

En entidades como el Fondo Nacional de Ahorro, el traspaso de despidos o la apertura de un Ahorro Voluntario, son el primer paso no solo para ahorrar, sino también para convertirse en candidatos a un préstamo para vivienda. De esta forma, el ahorro se convierte en la posibilidad real de poseer una vivienda propia.

“Lo importante es estar siempre informado. Y también hay un papel importante para las empresas en estos temas. Porque aunque un empleador no debe decirle a sus empleados cómo gastar su dinero, parte de sus políticas de responsabilidad social debe incluir temas de educación financiera que les permitan entender qué posibilidades y herramientas tienen ”, dice María Teresa Macías, experta en educación financiera. De la Universidad de La Sabana.

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